PAIKAN

barjavel……No sé por qué tengo que rescatar ahora para vosotros las imágenes que perviven en mi recuerdo desde los hoscos años de la juventud, estos recuerdos relacionados con una novela titulada LA NOCHE DE LOS TIEMPOS, de un tal René Barjavel. Sé que tengo que hacerlo, algo desde dentro me empuja, y con eso me basta. Debo escribir “Pangea”, pero tampoco sé por qué. Bueno sí, había una guerra entre dos continentes. ¿O era una guerra entre dos pueblos? No recuerdo ya. Pero sigue intacta la tristeza con que empieza el libro, como si lo hubieran grabado a fuego sobre mi corazón.
……Sé que es la historia del amor que se profesaron dos personas que vivieron más allá de los recuerdos, en otra civilización, antes de que se tuviera noticia de que nosotros tendríamos que llegar, en aquel tiempo en el que el futuro parecía derrumbarse ante una guerra atómica mundial. Recuerdo el foso bajo el hielo, la esfera de oro… y dentro ella, desnuda, perfecta, tan hermosa, tan de verdad. Paikan, ese nombre sigue aquí, en algún lugar de mi persona, como un símbolo imperecedero. Es el nombre del hombre, el nombre que repite ella, el nombre que hace que se derramen las lágrimas, sus lágrimas de enamorada.
……Veo también un sacerdote, El Sumo, que entra en una especie de ataúd a prueba de todo y que es el que sabe, el que sabe la ecuación desde la que se crean las cosas desde la nada. Y sé que no es así, que no fue el sacerdote, quien entró en la cámara del tiempo. Y recuerdo el dolor de ella, su pensamiento: ”Haber permanecido tanto tiempo juntos en la muerte para separarnos ahora en la vida”. También recuerdo lo del lenguaje, lo de que aquella sociedad tenía dos lenguas distintas, una para los hombre y otra para las mujeres. Ellas hablan una lengua, ellos otra. Lenguas distintas, sin parentesco alguno entre ellas. Lo recuerdo como una cosa curiosa, como una sorpresa. Y ahora veo que era una separación, una discriminación. También recuerdo que tanto ellos como ellas conocían las dos lenguas. Y que entre ellas sólo se hablaba el lenguaje de las mujeres, y entre ellos el de los hombres.
……Sí, esto recuerdo. Tengo el libro entre mis manos. Este libro que viene de la remota juventud. Amarillea. Está sucio. Tengo miedo de abrirlo. Sé que me capturará, que me llevará al otro lado del tiempo, lejos, a ese lugar en el que hoy sólo se puede llegar con las palabras, y quizás con el corazón. Y la nostalgia de lo imposible se apodera de mí, me aprieta, me empuja hasta la tristeza, hasta la certeza, hacia la insignificancia:¡qué inmensa la totalidad frente a estos días que nos han tocado vivir!

……Estoy aquí, al borde mismo de la agonía.

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4 comentarios

  1. “Estoy aquí, al borde mismo de la agonía..” Cuando el replicante rebelde de Blade Runner, da la mano al borde del abismo y salva al policía que le persigue por querer escapar de su destino, por intentar vivir, y le hace ver que tiene sentimientos, que no quiere ser una simple máquina sin libertad,, que su inteligencia artificial tiene corazón, que ama el universo del que tiene que marcharse, la metáfora de las relaciones Hombre-Vida alcanza la culminación, toda la culminación que una obra de arte, en este caso, imagen y sonido en movimiento, reflejo, cine, puede alcanzar. Tomo tu escrito porque en él reflejas lo que quiero decir. “Lágrimas en la lluvia”, la escena del film, es la pura nostalgia de lo imposilbe. Como tus palabras, como nuestras palabras, las exteriores y las que se quedan dentro, en la dolorosa cámara del silencio.

  2. Comentario 2.

    Si vas a mi página en la Blogsfera, verás como todo encaja de una forma casi mágica. Y lo curioso es que, hay textos nuestros que están en otros lugares, por ejemplo en Tirano Banderas, como Ella, la viajera, que compartimos, y mi poema 2.046, también referido a otra pelicula, donde una replicante (puse duplicante, equivocadamente, pero es lo mismo) llora a pesar de haber sido “construida· como una réplica, en este caso para el placer, y siente, sobrepasando su propio destino. Eso es lo que debió pasar con el hombre, cuando también sobrevoló por encima de su propia primitiva biología y fue capaz de “humanizarse” y convertirse en un ser en busca de la libertad y los sueños.

  3. Estimado Santiago:
    Sigo tu consejo, leo, aprendo e intento escribir.
    ”Haber permanecido tanto tiempo juntos en la muerte para separarnos ahora en la vida”.
    No me extraña que esta frase quedara anclada en tu memoria, es muy bella pero…tan triste.
    No conocía la existencia del libro, en google, he encontrado varias reseñas sobre el libro y el resumen de la historia de Alea, Paikan, Coban y Simón,
    Según el resumen, es una historia de soledad, amor y locura humana… me recuerda a Romeo y Julieta…¿es cierto o me equivoco.?
    Un abrazo

  4. Tu siempre estás ahí, Mari Carmen. Tienes una enorme categoría humana. Como muchos de los miembros de Escritores en Red. Inconformista, auténtica, escribes con el alma, pero investigas, buscas, quieres ir siempre más allá. Me encanta que estés cpn nosotros, Y que aparezcas cuando menos se te espera. Porque esta limitada esfera escapa de sus giros con gente como tu. Ya ves, invado el espacio de Santiago para poner este comentario a más, más. Seguro que a él no le importa que lo haga. Quiero decir, que si le importa. Para bien.

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